La ternura
En este momento no me acuerdo para qué lado corren los números en la terminal
Sé que era la primera o la última
la dársena desde la cual nos despedías.
Estábamos nosotros en el colectivo
pero te ibas vos.
Ahora cae el sol en General Paz
la pintura rosa se destiñe en la casona de la esquina
parece como si algo floreciera
las lágrimas saltan al suelo
como kamikazes decididos a inmolarse
en tu nombre.
Y el chico en la plaza aprieta sus pedales
para tocar un bossa nova
mientras se apaga la tarde
mientras se apaga todo.
Hay tantas habitaciones vacías en el mundo
en las que nadie canta nunca
el silencio se las come
masticando con la boca abierta
esta no es una de esas.
Justo hoy
no hay jazmines en toda la ciudad
la chica dice que no es temporada
de nada sirve explicarle
que ya nadie va a corregir mi francés
y entonces tendré diecinueve para siempre.
Vamos a ponernos lindos
sentarnos en nuestra esquina de Rogelio Martínez
levantar el dedito
para que el miedo no haga tanto ruido.
Atención que ahora el coro entona
una de las que más te gustan
y tu voz ausente
está sonando en todos
La tarde ha desplegado su serena ternura
sobre el hálito triste de las ultimas horas
Pocas cosas son tan poderosas como la ternura
muy pocas cosas.
Me guardo esta pieza
del rompecabezas de recuerdos
en el bolsillo de la campera lleno de arena
Un desayuno tardío
y antes de irte
le preguntás al mozo cómo se llama
